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Carta de amor a la diabetes

Querida Diabetes,

Es verdad. Cuando me enteré, no estaba para nada interesado en conocerte. Ahora míranos. Nos hemos descubierto el uno al otro, y hasta me animaría a decirte… Nos llevamos bastante bien la mayoría de las veces.

Para serte sincero, te considero muy demandante. Y, al igual que mi azúcar, nuestra relación ha tenido muchos altibajos. Pero por supuesto, si lo pienso bien, no todo fue tan malo. Sé que cuando algunas personas se sienten cómodas en una relación, se dejan estar. Pero nuestra relación no es así. Siempre me has insistido en cuidarme, probar cosas nuevas, mover mi cuerpo, comer sano y aprender día a día. Incluso cuando me preocupo y ocupo de vos, ambos sabemos que soy solo yo quien sale beneficiado.

Me has presentado un increíble círculo de amigos, tanto por internet como fuera de él. También me has mostrado con quién realmente puedo contar y con quien no, quienes son los que realmente me quieren y me cuidan.

Las relaciones pueden ser atemorizantes, pero una vez que se entiende la importancia del tratamiento, casi todo es posible. Me has enseñado lo fuerte que puedo ser ante varias circunstancias. Puede que no te haya elegido, pero aquí estas hoy conmigo para enseñarme la importancia de superarme día a día.

En este día de San Valentín, mientras disfruto de un delicioso chocolate negro (o 15 g. de corazones dulces), lo prometo, estaré pensando en vos.

Con Amor.

Yo 

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